viernes, 4 de enero de 2008

LA SRA. FANI

Quiero excavar
mi piel
hasta calar
mi hueso
ileso
en delirante
forcejeo inconsciente
.


Ese día gris, de lágrima suelta, pidió una pinza al vecino del segundo piso y la Sra Fani abrió su fina y pálida piel hasta encontrar el hueso de su pierna derecha. No había sangre en su cuerpo de extrema blancura. Así es que cuando confirmó que su hueso estaba allí, donde debía estar , se vistió y salió de citas.
La Sra Fani siente que su anatomía le juega a escondidas, que sus extremidades se sueltan en singular caída y se deslizan con prisa hasta encontrar encajes ardientes, sin dirección . Por eso se moviliza hasta quedar exhausta en ese cuerpo grosero que la domina.
Un día de otoño, ensayó un juego de efectos y descubrió que su piel lo cubría todo. Por eso se la sacó y dejó expuesta su carne caliente .Expuesto su órgano urgente y ardiente . Expuesta su anatomía incompleta y sensible.
Desde entonces, la Sra Fani, anda por el mundo en carne viva, simulando su humanidad doliente. Eso sí, espera algún día entender su cuerpo cifrado .
La Sra Fani, también comprende que otros seres no sean moradores de su dolor; no pretende romper diálogos umbilicales.
Sólo espera paciente una luna de verano .

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