sábado, 7 de junio de 2008

Esta vez

Cayó como la gota del cuento de Cortázar
cayó lentamente,
Así,
transparente.
Alargándose,
prendida con todas las uñas ,
aferrada a la nada
y estiró ,
y estiró.

Dolorido golpe en su cabeza
que rebotó
y rebotó

Cayó sin ángulo para medir.
Y el mundo fue vereda
y la vereda hiedra herida

Y ella subió
Y subió su cuerpo.

Esa tarde
arrancó lluvia de sus ojos.

Y era abril

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