miércoles, 20 de agosto de 2008

Fortaleza

Tajada de silencio desencajó tu quijada y
malabaristas carcajadas
ardieron hasta quemar tu armadura.

Humaredas de dolor caliente
ondularon tu vientre
y caíste en idénticos intervalos.

Larguísimos
Larguísimos

El mármol escarbó en tu morada
y quedaste sumergida,
atrapada.

1 comentario:

Daniel O. Requelme dijo...

EL MARMOL ESCARBO TU MORADA...BELLISIMO!! UN VERDADERO PLACER LA VISITA A TU BLOG.