lunes, 12 de enero de 2009

AURORA

Rojo sangre vestían los ojos de Aurora. Amurallaba su angustia en el nudo de su pañuelo azul.
Su piel noche, tensa, controlaba su ansiedad inquisidora y quiso hablar y contar su dolor puntual.
Cada palabra resonó como un eco; ella no quebró en llanto, su mandíbula fraccionó cada sílaba como un gran dique.
Anoche fue noche de relatos nuevos. Dolor puntual, Aurora. Susto, dimensión que no se esconde, se expande.
Lágrima vértigo enjuaga su rostro; y dijo “Paciencia” y después “Gran Paciencia”.
Desde hace un tiempo ella intuye nuevos rumbos en su vida madre.
Tímida escucha diagnósticos y no los entiende. Se aturde y se asusta.
Gira el tiempo y cae en él. Ella no resigna alegrías y percibe que ya no es la misma. Duele su amor mutilado. Parte del hijo soporta ella. Parte soporta él.
Aurora abraza esperanza en este tiempo pero el dolor avanza y ella lo conmina como a un animal furioso.
Amanece Aurora .Él te reclama .

1 comentario:

Gabriela dijo...

Impresionante, Blan! Me emocionó y no puedo leerla sin imaginarme a vos misma leyéndola...
Me encanta la combinación de sustantivos y adjetivos -como ya te mencioné en tra ocasión-, son precisos, fuertes, bien elegidos.
Excelente "piel noche", poético a más no poder, "ansiedad inquisidora", "dolor puntual", "lágrima vértigo", la veo caer silenciosa, pero repleta de pena, y "amor mutilado", qué dolor tan dolido.
Simplemente, bellísimo.
Disfruté mucho vivitando tu blog, aunque me quedé con ganas de más... espero nuevos textos!