domingo, 17 de octubre de 2010

V

Aquella tarde de domingo veinte
Supimos de nuestra despedida.
La última melodía sonaba lejos,
húmeda..
Y la poesía del verso libre
volaba con vos .
Quedé sola en este Laberinto
Obsceno
Sin asilo para mis huesos
desnudos.

5 comentarios:

Leonardo Vaticano dijo...

Vaya si son tristes las despedidas, más aún cuando no se las espera.

Saludos

Lucía dijo...

Que tierno y triste a la vez.

Claudio Ariño dijo...

Triste y contundente. Blanca: me fascina tu poesía.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

qué lindo poema, parecía estar rozando tus palabras... un placer conocerte y grcias por tu visita

Ana Galindo dijo...

Brindemos que hoy es SIEMPRE todavía. Y porque su poesía de libre verso siga aún en el aire contigo.
Me ha encantado.
Un abrazo. Ana