miércoles, 8 de diciembre de 2010

Después de vos


Puedo oler los huesos
en el fin de todos los minutos rotos,
en ese silencio de aquella madrugada
inconclusa.


Fueron ellos
los que te trajeron otra vez
en el cuerpo del recuerdo
y te quedaste rumiante,
existente en todos los tamaños
abarcados por mi mente.

No fuimos tiempo
y nos tropezamos en él.
El polvo flaco
y desparramado de la muerte
me indicó el descenso a los infiernos
de los dioses somnolientos de dolor.


Ahora estoy de paso
en esta agónica melodía
de acordes espesos .
Mi oído no mira espejos
ni luces sonoras
y mis ojos no oyen la salida celestial.

Es otro día
y mis recuerdos siguen descalzos.


1 comentario:

BLANCA CORREA dijo...

Este es el lugar en donde las palabras se acomodan y juegan a danzar unas con otras. Gracias por tu comentario que trasladé a este mi espacio reconciliador.
Escribe Ricardo (Escritor de teatro)

"Las ausencias, extrañamente, ocupan un mayor espacio qué las presencias, niebla espesa que nos invade sin pedir permiso, no hay sol que la despeje, solo el viento del tiempo las hace retirar a algún rincón del alma, pero nunca nos abandonan, solo el sosiego de no estar presentes constantemente, son heridas abiertas que no sanaran.

Buceando tus poemas, sentí que no podía simplemente contestar algunas frases de compromiso, por eso el tiempo que me tomé en contestar con algunas palabras qué intenten comprender la tristeza y el dolor.

Simplemente deseo, no que olvides, solo que la ausencia deje su amargo sabor y sea reemplazada por la dulzura de los buenos recuerdos y el amor que no desaparece, extrañar con alegría, si es qué es posible."

Ricardo